domingo, 1 de agosto de 2010

Homofobia en la Iglesia Católica: Una práctica inconstitucional.

Tarcisio Bertone.

El afán de perseguir brutalmente a quienes no adhieren a sus principales postulados es una de las grandes características de la Iglesia Católica, o mejor dicho, de quienes conforman su clase dirigente. Ejemplos de esto abundan a lo largo de la historia.
Uno de ellos es la Inquisición, que alcanzó un carácter estatal en el siglo XIII en el reino de Aragón, y que significó la muerte de millones de personas, a través de métodos horrorosos como la hoguera, tan solo por predicar una  visión del mundo distinta y poner en jaque la supuesta verdad absoluta del catolicismo. Tanto era el temor que generaban los Hijos de Dios, que Galileo tuvo que cerrar su boca y negar la verdad, que la tierra era redonda, para no tener el mismo destino que las demás almas pensantes durante la edad media: morir quemado.
Tuvieron que pasar casi mil años, para que el Papa Juan Pablo II pidiese perdón por aquellos tremendo pecados cometidos por la edad media. ¿Un poco tarde no creen?
Otro caso es el de la Caza de Brujas, llevada a cabo durante la Europa Moderna de los Siglos XV y XVI. Aquí, se perseguía a mujeres que intentaban adquirir conocimientos, debido a que seres “no dotados de alma”, tal como consideraba la Iglesia a la mujeres en aquella época no podían ser parte de la intelectualidad, sin estar ligadas al Diablo, por lo tanto, era necesario también quemarlas
Lo mismo intentaron hacer contra quienes profesaron las ideas madres de la revolución Francesa, pero afortunadamente con mucho menos éxito.
En fin, mujeres, escritores, científicos, filósofos, músicos, poetas, políticos, y muchas más personas han sido perseguidas y asediadas por la cúpula eclesiástica, algunos de ellos incluso debiendo morir por pensar distinto.

Situación actual: los cuatro casos.
Y hoy, a comienzos del Siglo XXI la actividad no cesa, es el turno de los Homosexuales.
Sabida es la poca simpatía que la Iglesia católica le tiene a la comunidad homosexual, apatía basada en doctrinas Bíblicas de casi dos milenios de data, pero que intenta imponer hoy como verdades absolutas. Más aún, de esa Biblia, tal como todos sabemos, sólo toman lo que les conviene.
No pretendemos que todo el mundo nos ame, ni que nos apoye, pero si que nos respete. Y es respeto aquello  que la Iglesia Católica no tiene. De manera casi diabólica y pecadora, ha denigrado a un grupo importante de personas constantemente, instaurando un régimen del terror en contra de los homosexuales, que ni siquiera intentan disimular. Ejecutan su plan maléfico a viva voz, pasando a llevar a miles de personas cada día. A continuación, alguna de las últimas situaciones en que la Iglesia ha manifestado su odio en contra de nosotros, en pequeños fragmentos que resumen la situación:

Benedicto XVI comentó que las leyes y proyectos de ley para legalizar los matrimonios gays “atentan contra el fundamento biológico de la diferencia entre los sexos”. “Me refiero, por ejemplo, a países europeos o del continente americano”, añadió
" Han demostrado muchos sicólogos, muchos siquiatras, que no hay relación entre celibato y pedofilia, pero muchos otros han demostrado, y me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pedofilia. Esto es verdad, este es el problema", dijo Bertone en compañía del Arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz; del presidente del Episcopado, Alejandro Goic, y del Nuncio Apostólico, Giuseppe Pinto.


La tendencia homosexual es un defecto como si a una persona le faltara un ojo o un pie”. Con estas palabras el Cardenal Jorge Medina se refirió a la polémica que se ha generado respecto de la aprobación de la Ley de Matrimonio Homosexual en Argentina.


“Puede ser que dos personas, dos varones o dos mujeres, quieran vivir juntos y compartir la vida, pero llamar a eso matrimonio es una aberración en la cual van cayendo algunos países. Lamento que haya caído Argentina en eso”, afirmó el cardenal Errazuriz.


Cuatro casos bastante conocidos por la opinión pública y la ciudadanía en general, más aún, son sólo la cara visible de los miles de actos discriminatorios que día a día lleva a cabo la iglesia católica, difundiendo el odio y el horror dentro de sus propios edificios, en las prédicas de los sacerdotes, dentro de los confesionarios, incluso, a los mismos jóvenes, muchas veces homosexuales, que ven como la Iglesia misma a la que pertenecen los considera personas inferiores, aberrantes, un error de la gracia divina de Dios.
Siempre me he preguntado: ¿Qué pensará el joven homosexual que asiste domingo a domingo a misa, que participa de los grupos de jóvenes en la Iglesia, respecto a la opinión que tiene  sus dirigentes de él mismo? Por experiencia propia, les aseguro que son muchos en esa situación.
Más aun, el verdadero horror no consiste en que pastores de Dios caigan en prácticas tan estremecedoras. El verdadero horror se produce en dos ámbitos: en primer lugar, en la mente de cada una de las personas a las que van dirigidas esas palabras, en la conciencia de quienes se ven asediados y discriminados por los enviado de Dios, o sea, por Dios mismo. Y en segundo lugar, en las prácticas inconstitucionales y arbitrarias en las que incurren quienes predican este odio y de la antijuridiciad de sus actos.  Es de este segundo ámbito en el que profundizaremos brevemente.

Un atentado contra la dignidad humana.
Chile es un Estado laico, donde todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derecho. Cada cual puede plantearse su propio plan de vida y actuar conforme a este, sin que fuerzas externas atenten contra tal preciada dignidad, punto de partida del Estado de Derecho.
Cuando una institución como la Iglesia Católica, que aún tiene la capacidad de influir en muchos aspectos de nuestra sociedad, emite en su conjunto juicios como los que hemos señalados, está sin duda, incurriendo en una práctica inconstitucional inaceptable.

La aplicabilidad directa del artículo 1 de nuestra constitución, donde se encuentra consagrada la dignidad, impiden que fuerzas sociales como la Iglesia emitan juicios que sobrepongan un plan de vida por sobre otro, ya que uno de los fines del Estado laico al que pertenecemos es la plena realización de la sociedad en su conjunto, la cual se logra a través de la realización personal de cada una de los individuos. Incurrir en prácticas homófobas recurrentes, y lo mas importante, institucionalizadas por parte de la iglesia es un atentado contra nuestra Norma Constitucional que debe ser expuesto y reclamado con suma urgencia ante nuestros tribunales.

“Nadie tiene derecho a menoscabar la dignidad de un ser humano”. Una frase muy parecida al “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Mas aún la primera de ellas, formulada por el mundo laico heredero de la revolución Francesa ha comenzado a ser aplicada de manera mucho mas consecuente que la segunda, la cual ha sido olvidada por la Iglesia Católica, o mejor dicho, ha sido aplicada solo cuando a ella le conviene.

MasQueAyer.